Si quieres tener un corazón sano y fuerte solo tienes que seguir unas sencillas pautas y repetirlas a diario:
1-Una dieta variada
2-Ejercicio diario moderado
3-No al estrés
4-No al cigarrillo.
¿Tienes claro como llevar una dieta variada? Pues desde luego lo que no puede faltar en una alimentación sana y variada son cereales, verduras y frutas y que contenga menos platos de carnes rojas y más de pescados, especialmente los azules ricos en Omega-3 (sardinas, atún, caballa, salmón…).
Todos sabemos que el sobrepeso es mal compañero para un corazón sano, así que es mejor evitar el consumo de alcohol, azúcar, dulces y pasteles, reservando este tipo de productos sólo para las ocasiones especiales. No sólo tienen un alto poder calórico, sino que muchos de ellos contribuyen a aumentar los niveles de colesterol.
Los helados, la nata, la mantequilla, los yogures enteros, los embutidos o los quesos grasos tampoco son recomendables en dietas cardiosaludables. Sin embargo, el aceite de oliva debe tener un gran protagonismo diario; tanto para cocinar como para el aliño de ensaladas y verduras.
En nuestra dieta diaria se deben evitar en lo posible los fritos y guisos, siendo las opciones preferentes la plancha, el vapor, la brasa o el horno.
Hay que tener también mucho cuidado con la sal, un exceso de esta puede aumentar los factores de riesgo cardiovascular, por lo que es importante controlar su consumo, especialmente las personas con hipertensión arterial. Una buena forma de hacerlo es optar por los preparados a base de ajo, cebolla y plantas aromáticas o por los sustitutivos de la sal.
Aliméntate bien y tendrás un corazón fuerte y que funcione a buen ritmo. ¡Ya lo sabes!

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